martes, 20 de noviembre de 2007

AQuí Te AMo...

AQuí Te AMo...

Aquí te amo.
En los oscuros pinos se desenreda el viento.
Fosforece la luna sobre las aguas errantes.
Andan días iguales persiguiéndose.

Se desciñe la niebla en danzantes figuras.
Una gaviota de plata se descuelga del ocaso.
A veces una vela. Altas, altas estrellas.

O la cruz negra de un barco. Solo.
A veces amanezco, y hasta mi alma está húmeda.
Suena, resuena el mar lejano.
Este es un puerto.
Aquí te amo.

Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte.
Te estoy amando aún entre estas frías cosas.
A veces van mis besos en esos barcos graves,
que corren por el mar hacia donde no llegan.

Ya me veo olvidado como estas viejas anclas.
Son más tristes los muelles cuando atraca la tarde.
Se fatiga mi vida inútilmente hambrienta.
Amo lo que no tengo. Estás tú tan distante.

Mi hastío forcejea con los lentos crepúsculos.
Pero la noche llega y comienza a cantarme.
La luna hace girar su rodaje de sueño.

Me miran con tus ojos las estrellas más grandes.
Y, como yo te amo, los pinos en el viento
Quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre.

--- Volver arriba ---
* UNa CaNCióN DeSeSPeRaDa...

Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El rio anuda al mar su lamento obstinado.

Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir ¡ oh abandonado!.

Sobre mi corazón llueven frías corolas.
¡Oh, sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!.

En tí se acumularon las guerras y los vuelos.
De tí alzaron las alas los pájaros del canto.

Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. ¡Todo en tí fue naufragio!.

Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.

Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
Turbia embriaguez de amor, ¡todo en ti fue naufragio!.

En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
Descubridor perdido, ¡todo en tí fue naufragio!.

Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
Te tumbó la tristeza, ¡todo en tí fue naufragio!.

Hice retroceder la muralla de sombra,
Anduve más allá del deseo y del acto.

Oh, carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
A tí en esta hora húmeda evoco y hago canto.

Como un vaso albergaste la infinita ternura,
Y el infinito olvido te trizó como a un vaso.

Era la negra, negra soledad de las islas,
Y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.

Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.

¡Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
En la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!.

Mi deseo de tí fue el más terrible y corto,
El más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.

Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
Aún los racimos arden picoteados de pájaros.

Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
Oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.

Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
En que nos anudamos y nos desesperamos.

Y la ternura, leve como el agua y la harina.
Y la palabra apenas comenzada en los labios.

Ése fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
Y en él cayó mi anhelo, todo en tí fue naufragio!.

Oh sentina de escombros, en ti todo caía,
Qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron.

De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste
De pie como un marino en la proa de un barco.

Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.

Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
Descubridor perdido, todo en tí fue naufragio!.

Es la hora de partir, la dura y fría hora
Que la noche sujeta a todo horario.

El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.

Abandonado como los muelles en el alba.
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.

Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.

Es la hora de partir. ¡Oh abandonado!.

--- Volver arriba ---
* PeNSaNDo, ENReDaNDo SoMBRaS En La PRoFuNDa SoLeDaD...

Pensando, enredando sombras en la profunda soledad.
Tú también estás lejos, ah más lejos que nadie.
Pensando, soltando pájaros, desvaneciendo imágenes,
Enterrando lámparas.
Campanario de brumas, ¡qué lejos, allá arriba!
Ahogando lamentos, moliendo esperanzas sombrías,
Molinero taciturno,
Se te viene de bruces la noche, lejos de la ciudad.

Tu presencia es ajena, extraña a mí como una cosa.
Pienso, camino largamente mi vida antes de tí.
Mi vida antes de nadie, mi áspera vida.
El grito frente al mar, entre las piedras,
Corriendo libre, loco, en el vaho del mar.
La furia triste, el grito, la soledad del mar.
Desbocado, violento, estirado hacia el cielo.

Tú, mujer, ¿qué eras alli, qué raya, qué varilla
De ese abanico inmenso? Estabas lejos como ahora.
Incendio en el bosque, arde en cruces azules.
Arde, arde, llamea, chispea en árboles de luz.
Se derrumba, crepita. Incendio. Incendio.

Y mi alma baila herida de virutas de fuego.
¿Quién llama? Qué silencio poblado de ecos?
Hora de la nostalgia, hora de la alegría, hora de la soledad,
¡Hora mía entre todas!
Bocina en que el viento pasa cantando.
Tanta pasión de llanto anudada a mi cuerpo.

¡Sacudida de todas las raíces,
Asalto de todas las olas!
Rodaba, alegre, triste, interminable, mi alma.

Pensando, enterrando lámparas en la profunda soledad.
¿Quién eres tú, quién eres?.

--- Volver arriba ---
* INCLiNaDo En LaS TaRDeS...

Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes
A tus ojos oceánicos.

Allí se estira y arde en la más alta hoguera
Mi soledad, que da vueltas los brazos como un
Náufrago.

Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes
Que olean como el mar a la orilla de un faro.

Sólo guardas tinieblas, hembra distante y mía,
De tu mirada emerge a veces la costa del espanto.

Inclinado en las tardes echo mis tristes redes
A ese mar que sacude tus ojos oceánicos.

Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas
Que centellean como mi alma cuando te amo.

Galopa la noche en su yegua sombría
Desparramando espigas azules sobre el campo.

1 comentario:

"N@TY" dijo...

El yo lirico de este poema ,es un yo lirico triste ,desilucionado por no estar con la persona que ama.
Usa muchas metaforas para describir lo que siente o para describir lo lejos que esta.